La ciudad de Salta ya palpita un encuentro histórico. La semifinal de la Copa Argentina entre Atlético Tucumán y Platense se jugará esta noche, pero en las calles salteñas el partido comenzó a disputarse desde las primeras horas del día. La emblemática plaza 9 de Julio, en pleno centro de la capital provincial, se convirtió en el epicentro de una verdadera fiesta celeste y blanca impulsada por la llegada de los primeros hinchas del Decano.
Camisetas, banderas, camperas institucionales y largas horas de viaje acumuladas forman parte del paisaje cotidiano de la jornada. Entre sacrificios económicos, malabares laborales y una ilusión inquebrantable, la hinchada tucumana comenzó a copar los puntos neurálgicos de la ciudad a la espera del pitazo inicial.
Sacrificio, pasión y cábalas para llegar a SaltaHacer el aguante fuera de casa implicó un esfuerzo considerable para los simpatizantes. Mientras algunos emprendieron viaje durante la madrugada o arribaron desde el martes, otros debieron recurrir a ingeniosas estrategias para escapar de las obligaciones cotidianas. Entre risas, algunos hinchas reconocieron que debieron solicitar licencias médicas o "escaparse" de sus trabajos para no perderse el trascendental choque en el estadio Padre Ernesto Martearena.
Agustín Morales, uno de los tantos tucumanos instalados en la capital salteña desde la víspera, expresó su sentir a LA GACETA: "Venimos a alentar a Atlético y esperemos ganar. Más que nada es el sacrificio de la plata: tenés que pensar en la entrada, dónde parar, qué comer. Pero hacemos lo que sea por los colores". Con optimismo, se animó a arriesgar un ajustado triunfo por 1 a 0.
Por su parte, otro de los fanáticos que completó el trayecto por ruta destacó la tranquilidad del viaje matutino y la carga emotiva que significa acompañar al equipo: "Son un montón de sensaciones. Estoy emocionado y espero que hoy podamos conseguir un resultado".
El "Calamar" también dice presente en el nortePese a la distancia geográfica y las complicaciones económicas de fin de mes, un grupo de simpatizantes de Platense recorrió más de 1.000 kilómetros desde Buenos Aires en autos particulares, colectivos y aviones para respaldar al equipo de Vicente López.
Rodrigo, uno de los hinchas visitantes tras una travesía de casi 17 horas al volante, se mostró confiado y no dudó en chicanear la elección de la sede: "Nos dejaron lejos y se complica, más siendo fin de mes. Parece un poquito arreglado todo para Atlético, pero venimos igual, a full. Ganamos 2-1".
Todo listo en el MartearenaHasta el momento, la convivencia entre ambas parcialidades en el centro salteño transcurre en absoluta paz, compartiendo la previa entre charlas futboleras y cánticos.
A medida que avancen las horas, el color y la marea de hinchas se trasladarán hacia el estadio Padre Ernesto Martearena. Allí, desde las 21:15, el Decano y el Calamar dejarán de lado los pronósticos para buscar sobre el césped el ansiado boleto a la gran final de la Copa Argentina.