La noche en el Estadio Monumental quedó grabada para siempre en las páginas doradas de la historia del fútbol argentino. En medio de una atmósfera cargada de profunda emoción colectiva, Lionel Messi tuvo su despedida definitiva vistiendo la camiseta de la Selección Argentina ante Benín, coronando la noche con un instante de máxima catarsis: la ejecución magistral de un penal que se transformó en su último gol con la Albiceleste.
El penal, el festejo y el adiós del capitánLuego de haber sido el faro futbolístico del equipo durante todo el encuentro —entregando asistencias precisas para los goles de Nicolás Otamendi y Nico Paz—, el destino le tenía guardado un último grito sagrado al mejor jugador del mundo.
La oportunidad dorada llegó a los 26 minutos del complemento, cuando el árbitro chileno Fernando Véjar Díaz sancionó penal tras una dura infracción sufrida por Agustín Giay dentro del área africana. Pese a la racha adversa que arrastraba desde los doce pasos en el Mundial 2026, la Pulga tomó la pelota con absoluta jerarquía y sacó un zurdazo infalible que se clavó en el ángulo superior derecho del arco defendido por Marcel Dandjinou.
El tanto desató la locura en las cuatro tribunas de Núñez y dio paso a una escena inolvidable sobre el césped: todos sus compañeros corrieron a abrazarlo como hinchas privilegiados, rindiéndole tributo al capitán en su noche de despedida.
Fuente basada en cobertura periodística deportiva de la Selección Argentina.